Sorpresas para el día del padre

Con esto de que soy emprendedora y estoy siendo recibida con tanto cariño, estoy muy ñoña, lo reconozco. Ñoña, sentimental, pastelosa, blandengue, me da igual reconocerlo, porque estoy feliz. El caso es que, pensando en lo cerca que está el día del padre, llevo días...

Sorpresas para el día del padre
Con esto de que soy emprendedora y estoy siendo recibida con tanto cariño, estoy muy ñoña, lo reconozco. Ñoña, sentimental, pastelosa, blandengue, me da igual reconocerlo, porque estoy feliz. El caso es que, pensando en lo cerca que está el día del padre, llevo días dándole vueltas a la cabeza para organizarle algo especial a mi marido y se me ha ocurrido una idea, a ver qué os parece. A mi marido,como al 99,9% de los hombres, le encanta comer así que he pensado en que le voy a montar una cena chula (mi ñoñez me iba a llevar a escribir romántica, pero me he contenido). Como tampoco es que esté muy sobrada de tiempo entre niños y encargos (¡y que sigan subiendo!) le voy a hacer una pasta, pero muy especial: Pasta alla Sorrentina y Tartuffo. Tengo una receta secreta que va a dejar de serlo, porque la voy a compartir con vosotros: Una amiga mía que vivió en Roma me la enseñó y la verdad es que es verdaderamente deliciosa: Lo suyo es hacerlo con una pasta que se llama "trofie", pero no es muy fácil de encontrar, así que podéis hacerlo con la que queráis: - Ingredientes:
  • pasta al gusto
  • mozzarela fresca (troceadita en pequeñas porciones)
  • tomate cherry (partidos a la mitad)
  • trufa negra (en su defecto aceite de trufa)
  • unas hojitas de albahaca que utilizaremos para decorar.
- Preparación:
  • Cocer la pasta al dente (el truco está en dejarla cociendo EXACTAMENTE el tiempo que dice. Nada de echar aceite de oliva al agua. En cualquier caso, una pizca de sal.)
  • Una vez cocida la pasta añadir un poco de aceite de oliva si lo que vamos a poner son finas rodajas de trufa, o de trufa en caso de que no tengamos el preciado ingrediente).
  • Después, añadir los trocitos de mozzarella y de tomate y cuando estén comenzando a derretirse, apagar el fuego.
  • Ya sólo queda servir la pasta en dos platos. Si tenéis trufa, ha llegado el momento de echarla (y de llorar de la emoción)
  • Presentar el plato con unas hojitas de albahaca como decoración.
Un buen vino, una mesa bien puesta (por favor, nada de manteles de plástico ni derivados, hay que currárselo) y el postre: ¡UN REGALAZO DE DIME QUE ME QUIERES!
¿Qué no sabes qué puede ser?, pues nada,  muy sencillo:
Unos gemelos de plata grabados con sus iniciales:
Un llavero de plata con la frase que tú quieras (en mi etapa actual sólo se me ocurren ñoñas, pero también pueden ser divertidas)
Una pulsera súper moderna para los más atrevidos...
¡Desde luego no podéis decir que en Dime Que Me Quieres no os hemos dado ideas para que el día del padre sea perfecto!
Ya me contaréis qué tal la pasta que ya no es secreta...
¡Besos!
Eva.